Crítica

"Lydia Griscan, médica y artista plástica, estudió dibujo y pintura concurriendo a diversos talleres de arte. Comienza a exponer pintura Naif en numerosos Salones y Galerías de Arte del país y el exterior, siendo premiada en diversas oportunidades. A través de su desarrollo llega al estudio de la pintura clásica. Sus naturalezas muertas, nos revelan a una artista con un manejo excelente de las técnicas de la plástica, logrando de esa forma, obras con un clima sutil, tal como lo realizaban los clásicos, en especial la Escuela Flamenca. "Canasta de Duraznos y Uvas", es una recreación de la pintura de Louise Moillon del siglo XIII, en la que pone de manifiesto, toda su capacidad en el manejo del pincel y el óleo sobre sus telas. "

"Medic and plastic artist Lydia Griscan studied painting and drawing at different art workshops. She began to exhibit Naif painting in many Salons and Art Galleries of Argentina and abroad, where she was awarded many times. As part of her artistic development she also studied classic painting. Her dead natures reveal us a complex artist who has an excellent manage of the plastic techniques. In that way, she creates works with a subtle climate, as the classic artists did, specially the Flamenco School. "Canasta de Duraznos y Uvas" is a recreation of the Louise Moillon´s painting of the XIII Century, in which she reveals her skill to use the paintbrush and the oil over her painting canvas."

Cesar Magrini, del libro "El Arte Argentino del Siglo XXI". Ediciones Institucionales, de Marcelo Rivarola. Página 119.



"Lydia Griscan, discípula del artista Rodolfo Insaurralde, nos presenta una serie de trabajos cuyo tema central es el paisaje de los bellisimos y silenciosos lagos del sur de nuestro país. Con un desarrollo técnico sorprendente y gran talento plástico, la artista sabe captar cada uno de los detalles de su composición: allí podemos ver el sutil movimiento del azul profundo del agua, las innumerables hojas de los frondosos árboles patagónicos, los pliegues de cada montaña. La pintura de Lydia Griscan pertenece a un realismo descriptivo y mágico a la vez, acaso por la rica naturaleza de los paisajes que ha seleccionado o tal vez porque ella sabe mostrar en cada uno de ellos esa atmósfera diáfana de ensueño que nutre toda su obra "

"Lydia Griscan, disciple of the artist Rodolfo Insaurralde, presents us a series which its central subjet is the landscape of the very beautiful and silence lakes from the south of our country. With an amazing technical management and a great pictorial talent, the artist knows how to catch each one of the details of her composition: there we can see the subtle movement of the water´s deep blue, the uncountable leaves of the luxuriant trees of the Patagonia, the fold of every mountain. Lydia Griscan´s painting belongs, at a time, to a descriptive and magical realism, maybe because of the rich nature of the landscapes she has selected or maybe because she knows to show in every one of them that clear atmosphere of dream tha nurrish all her work."

Andrés Bardón, del Anuario 2004, Arte Argentino contemporáneo. Pictorial Bardon Group. Página 56.



"El sur es una tierra extendida con la que soñaban los viajeros europeos, imaginando riquezas y animales fabulosos poblando esas tierras creídas vírgenes. Sin embargo, los originarios dueños y señores de la Mapu (Tierra), que hace ya más de un siglo fueron expulsados y maltratados en nombre de una presunta civilización, volvieron por sus fueros. Y de ello el paisaje da testimonio recupera la inocencia de un escenario majestuoso, irisado de pureza, donde impera el silencio, y los grandes vientos barren tanto angustias como la intemperancia que los tiempos modernos parecen querer imponer como modus vivendi.
Allá el paisaje lacustre impone la calma y contemplación, bajo un cielo cuya inmensidad se corresponde perfectamente con la extensión, mientras algunas formaciones rocosas recuerdan el orígen, ese magma donde todo se originó. En sus brillos y contraste, donde enhiestos cardones juegan colorísticamente, se junta el remanso de las aguas azul profundo (una suerte de Mediterráneo en nuestras tierras), concordando con un cielo de templanza, reflejado en forma radiante, casi irrealmente mágico. Esa misma magia, -como bien lo recuerda Platón cuando empuña el concepto tan distraídamente usado de "asombro"- que residen en lo real, descansando sobre sí mismo.
Lydia Griscan ha logrado transformar el a veces hosco paisaje sureño en idílica posada para la mirada, aquel que permanece ajeno a las tribulaciones humanas, y es el suyo su modo de hacer visible lo que por su permanencia y duración parece usual ; pintura que refleja un ojo tan minucioso como perspicaz para la pincelada, ambos puestos y obrando en correspondencia.
La calma es un estado del alma, que ella ha tornado imagen, reflejo, posible de un paraíso inencontrable para la prisa que impera sobre esta ajetreada tierra, donde el alma puede encontrar su mágica correspondencia. El Sur, ese territorio potente desplegado en inmensidad, ha sido circunscripto con morosa delectación: quizás desde ese sitio, podamos extender las palabras de T.S. Eliot en "Four Quartets": No te muevas, le dije a mi alma".

Osvaldo Mastromauro. Exposición individual "Mágico Sur" en el Llao Llao Hotel & Resort. Noviembre 2007